Comedia lírica en tres actos, libreto de Federico Romero Sarachaga y de Guillermo Fernández-Shaw Itrrualde.

Primer acto
En la plazuela de San Javier, la vida gira alrededor de la posada regentada por Mariana. Luisa Fernanda, una bella joven inquilina de la posada, está enamorada desde antiguo de Javier, militar que se considera su novio, pero que cada vez viene menos a visitarla, en particular desde su ascenso a coronel. En un momento en que Luisa Fernanda ha ido a la iglesia, aparece Javier por allí, logrando únicamente una reprimenda de Mariana por su informalidad. Por si lo anterior fuera poco, Aníbal, otro inquilino de la posada, le aplica un entusiasta pero atolondrado discurso liberal, ideología de la que es ferviente seguidor. Esta última conversación acaba cuando Aníbal se percibe de que la Duquesa Carolina, que vive enfrente de la posada y tiene una declarada ideología monárquica, está en la ventana y podría oírles.
Mariana preferiría que Luisa Fernanda, en vez de seguir bebiendo los vientos por Javier, atendiera los requerimientos de Vidal Hernando, un rico hacendado extremeño que la pretende, a pesar de ser bastante mayor que ella. Luisa Fernanda no cede y manifiesta a Vidal que está enamorada de otro hombre.
Vidal no pierde la esperanza, y, por ello, al enterarse por Aníbal de que Javier podría abrazar la causa liberal, se declara monárquico, menos por convicción personal que por llevar la contra a su antagonista.
Javier vuelve de nuevo en busca de Luisa Fernanda, pero se encuentra con Carolina que, mediante sus artes y encantos le despista de Luisa y de paso le atrae hacia la causa monárquica. Nogales, Aníbal y Vidal se asombran de ello al enterarse, y este último torna al punto sus ideas, declarándose liberal. Luisa Fernanda cuando se entera cae desmayada, no por política, por cierto.

Segundo acto
El paseo de la Florida y la ermita de San Antonio hacia 1890, escenario en el que se desarrolla este segundo acto.

En el paseo de la Florida, cerca de la ermita de San Antonio y del puesto de bebidas de Bizco Porras, Mariana y Rosita tienen montada una mesa petitoria durante la verbena de San Antonio. El ambiente del lugar es festivo, y numerosas jovencitas acuden a la ermita con la idea de encontrar novio.
Por allí aparecen Javier y Carolina, en clara sintonía política y romántica. Mariana, chafardera, no pierde tiempo para poner a Luisa Fernanda y a su padre, Don Florito, al tanto de este hecho. Mientras tanto Bizco Porras atiende el negocio y Aníbal no le sirve de mucha ayuda.
La Duquesa se hace cargo de la mesa petitoria, e intenta seducir también al recién llegado Vidal, con el fin de atraerle a su causa monárquica. Sin embargo, éste se zafa, contando la historia de un hombre de su pueblo que se creyó golondrina, y cayó de una rama al intentar volar (el que se cree lo que no es, se estrella).
Cuando finalmente se encuentran por el lugar Luisa Fernanda y Javier, éste demuestra celos porque ella esté sentada con Vidal y su actitud le molesta tanto, que rompe sus relaciones, y se decanta por Vidal. La situación es tensa entre los dos pretendientes.
Mientras tanto, la Duquesa Carolina no está satisfecha por la recaudación de la mesa, por lo que se le ocurre subastar un baile con ella entre los caballeros que allí se encuentran. Vidal gana la subasta con una fuerte puja sobre la anterior de Javier, pero después le cede ofensivamente el baile ganado. Esto acaba de enojar a Javier, hasta el punto que arroja su guante a Vidal. Éste lo recoge, pero dilata a otro momento la disputa.
Unos días después hay un estallido revolucionario, en el que participan Nogales, Aníbal y Vidal Hernando de la parte liberal. Mariana y Luisa Fernanda quedan rezando el rosario en la posada. A pesar de la valentía de que hace gala Vidal, los revoltosos son pocos, y pronto son derrotados por el ejército, siendo Aníbal herido. Javier pretende detener a Vidal por estos hechos, pero Luis Nogales se declara cabecilla de los insurrectos y es detenido en su lugar.
Luisa Fernanda ve a Javier abrazando a Carolina, lo que, junto a la valentía demostrada por Vidal, la decide finalmente a aceptar su propuesta de matrimonio y mudanza a Extremadura.

Tercer acto
La Gloriosa revolución ha triunfado al fin, y la acción se traslada a La Frondosa, dehesa de Vidal Hernando en Extremadura, cerca de Piedras Albas (Cáceres), donde están refugiados Luisa Fernanda y su padre, además de Mariana y Aníbal, en espera de que las aguas se tranquilicen en la Capital. La Reina ha sido destronada. La Duquesa Carolina ha huido a Portugal, y Javier está desaparecido, dándosele por muerto en la batalla de Alcolea.
Vidal recibe las felicitaciones y parabienes de sus labriegos y se respira una gran sensación de felicidad en la dehesa. Los preparativos del enlace avanzan, y Aníbal es enviado a buscar el traje de novia de Luisa Fernanda.
Sin embargo Aníbal encuentra, y vivo, a Javier y le lleva a la dehesa. Aunque Luisa Fernanda insiste en mantener su palabra y casarse con Vidal, éste se da cuenta de que, a pesar de la sinceridad de su voluntad, ella jamás llegará a amarle de verdad, pues porta en su corazón aún el amor antiguo a Javier. Renuncia Vidal, por tanto, al matrimonio, y consiente dolorosamente que el arrepentido Javier se lleve finalmente a Luisa Fernanda, llevándose de paso consigo el corazón destrozado de Vidal, del cual, no obstante, la joven no debe temer nada, porque «un corazón que perdona no es una carga que pesa».

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Reparto

Doña Mariana Amelia Font
Rosita Genoveva Lobato
Don Florito  Miguel Guardiola
Luisa Fernanda Carmen Serrano
Luís Nogales Pablo Prados
Aníbal Raúl Téllez
Javier Moreno Luis Pacetti
Duquesa Carolina Lourdes Martín
Vidal Hermando Andrés del Pino
Bizco Porras Paulo Molleda
Jeromo Guillermo Díaz

Ficha Técnica

Coreografía Aida Sánchez
Maestro repetidor Félix Rodríguez
Sastrería Victoria Rubio
Escenografía  Guillermo Díaz
Diseñador gráfico Sergio Martín
Regiduría Eva Gallardo

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Final II Acto